La sostenibilidad de la última milla

En un mundo donde el e-commerce gana cada vez más adeptos, cabe replantearse la sostenibilidad de los sistemas de logística actuales. Los centros de las ciudades cada vez sufren más la congestión del tráfico y la contaminación del aire, mayormente a causa de un incremento importante en el número de vehículos de reparto, sus emisiones y el párquing en paralelo. Por ello, es necesario establecer unas líneas de actuación claras para construir un futuro más sostenible.


Foro Económico Mundial

Según datos del Foro Económico Mundial (2020), en número de vehículos de reparto en las 100 ciudades más grandes del mundo aumentará en un 36% hasta 2030. En consecuencia, las emisiones generadas en el reparto crecerán un 32%, hasta más de 6 millones adicionales de toneladas de CO2, y la congestión subirá más de un 21%, lo que se traduce en 11 minutos adicionales de atasco por pasajero y día. Además, la demanda de servicios de última milla se ha disparado y se prevé que crezca en más de un 78% para 2030. Las modalidades de same-day y instant delivery, en concreto, son los segmentos que más crecen dentro del sector de la última milla: un 36% y 17% anualmente. Puesto que este crecimiento se dará mayormente en las grandes ciudades, debemos considerar nuevos acercamientos en lo que a última milla refiere.

La solución al problema tiene dos vertientes:

 

Data-driven solution

Debemos apostar por el uso pragmático de la información. Ésta no sólo nos permitirá cuantificar el impacto a posteriori, sino que también permite identificar qué políticas y qué acciones tienen un mayor impacto positivo y nos ofrecen una mayor capacidad explicativa del éxito o fracaso de las estrategias implementadas. Por lo tanto, es de suma importancia desarrollar la capacidad analítica -tanto en el sector público como el privado- a fin de poder acelerar las soluciones a tiempo real y ex ante (como, por ejemplo, la planificación inteligente de rutas, la flexibilización de las tarifas o la información a tiempo real del impacto medioambiental). Las soluciones de software de sostenibilidad se erigen, pues, como un pilar fundamental de este cambio hacia un sistema de última milla sostenible económica y ecológicamente. Tal software no sólo permite conocer el impacto medioambiental de la actividad de las empresas: en un futuro (próximo) dominado por las inteligencias artificiales y la optimización de recursos y procesos gracias al IoT y la interconectividad de todo tipo de gadgets y dispositivos, el cruce de tales informaciones entre agentes públicos y privados puede contribuir a ordenar el flujo de tráfico, las emisiones y analizar el impacto de intervenciones y regulaciones desde una perspectiva insider y holística no habida hasta ahora.

Replanteamiento del sistema actual de última milla:

 

Sistema de envíos sostenibles utilizando la plataforma de Nozama

Aparte de preguntarnos por cómo la tecnología puede ayudarnos a sostenibilizar el sistema de entregas, también cabe replantearse el sistema en sí. ¿Es sostenible concentrar las entregas en la franja diurna, cuando más turismos y vehículos de transporte público hay en circulación? ¿Tiene sentido, desde el punto de vista ecológico, hacer entregas en el mismo día, aunque el camión o furgoneta vaya a media capacidad? El Foro Económico Mundial propone apostar por las flotas eléctricas, el reparto en horario nocturno, la creación de carriles exprés en las calles y la inclusión de la información en la optimización de los recursos, junto a la creación de sistemas de consignas -al estilo de Amazon Locker– multimarca. Así, la transición a un modelo de envíos sostenible pasa por la colaboración público-privada y multinivel, donde diferentes actores de todos los sectores colaboren y hagan su aportación. En última instancia, no sólo debiéramos preguntarnos cuál es el mejor tipo de vehículos a la hora de hacer los envíos, sino que debemos también debemos conseguir un sistema de envíos sostenibles en base al estudio y mejora del proceso a seguir, con la finalidad de optimizarlos y entenderlos desde dentro para poder conseguir los mejores outcomes (es decir, que sean sostenibles tanto a nivel ecológico como económico).

 

Para concluir

 

Los datos actuales nos muestran una realidad insostenible que debemos atajar pronto para poder compatibilizar nuestro consumo con las capacidades y necesidades ecológicas del ecosistema urbano. En concreto en el caso de los envíos de última milla, cabe decir que la necesaria conversión a la sostenibilidad pasa por la aplicación práctica de la información y datos agregados, que permitirán optimizar procesos y dar cuenta de la mejoría, y la actualización y adecuación de las flotas de vehículos para minimizar la emisión de partículas contaminantes y la saturación de las calles. Aunque no haya una sola solución mágica que pueda resolver el problema de la noche a la mañana, modelo de envíos sostenibles que responda a las necesidades de la nueva realidad del comercio y la sociedad del siglo XXI.